diumenge, 24 de gener de 2021

Refugio antiaéreo de las calles de Arriba y de Ripalda


A raíz de los bombardeos que sufrió la ciudad de València durante la Guerra Civil, al popular barrio del Carmen, se construyó un refugio antiaéreo en un solar que había a la esquina de las calles de Arriba y de Ripalda. Con una capacidad de cerca de seiscientas personas y una superficie de trescientos sesenta y dos metros cuadrados. Un búnker de hormigón con la palabra REFUGIO hecho con letras de estilo Art déco y colocada en medio de la esquina de ambas calles, a ambos lados dos flechas marcan en dirección opuesta donde hay las entradas. Una señalización muy visual pensada para todas aquellas personas que no sabían leer y que en el momento de sonar las sirenas anunciando un bombardeo accedieron fácilmente a su interior.





Cómo era perceptivo el refugio dispone de dos entradas suficientes alejadas entre sí, y construidas a noventa grados con escalas. Hay que reseñar que estos accesos en el interior del refugio no convergen el uno a ante la otra, sino que están desplazados evitando una corriente de aire perpendicular y que podría transmitir una ola expansiva en caso de una explosión. Finalizada la guerra el refugio restó abandonado durante la década de los años cuarenta. Llegados a los años cincuenta, se convirtió en vivienda de familias e indigentes, desgraciadamente la gran riada que patio València el 14 de octubre de 1957, cuando el río se desbordó y va anego el barrio del Carmen, el refugio se inundó y lleno de barro.





Poco después el refugio fue limpiado y condicionado por la comisión fallera de la Falla Ripalda-Sogueros, creada en 1872, con una bomba de agua facilitada por un fallero - bombero retiraron toda el agua y el barro, gracias a las gestiones realizadas por los miembros de la comisión con el Ayuntamiento de València, este accedió que la mencionada asociación se hiciera cargo del refugio y que se encargara de mantenerlo, desde entonces se convirtió en el Casal Fallero de la Falla Ripalda-Sogueros.





Este no es un refugio que se visite de una manera reglada, se puede hacer cuando el casal está abierto y sobre todo durante la celebración de las fallas, sobre todo en los momentos menos tensos. Se descubre la puerta abierta y unas escaleras que descienden, empiezas a bajar por la escalera y después de salvar los noventa grados de seguridad se llega a una gran sala rectangular con nueve columnas centrales, es como cruzar una puerta estelar que te adentra en otra época, pero con festeros actuales, familias con niños, con adolescentes, y con una gran amabilidad, muestran al visitante aquel espacio que durante décadas han mimado y cuidado. Soy una persona que me he colado sin invitación, pero que me han acogido fraternalmente. Durante la visita he descubierto los bancos y estantes adosados a las paredes, las conducciones de ventilación y como no, un poco del día a día de la comisión, toda una joya.

Refugio antiaéreo de las calles de Arriba y de Ripalda
Para visitas hay que contactar con la comisión Fallera de la Falla Ripalda-Sogueros

Textos y fotografías Josep Maria Contel

El refugio antiaéreo de Bombas Gens


El año 1930, Carlos Gens Minguet, se hizo cargo del taller familiar. Una empresa que en el paso del tiempo se convirtió en una factoría en la cual se fabricaba pequeña maquinaria, válvulas industriales y bombas hidráulicas. En todo esto con su socio, Rafael Dalli, crearon la marca GEYDA, unos productos que fueron ganando presencia en el mercado y que lo obligó a buscar un nuevo emplazamiento para levantar una nueva fábrica Gens.


El lugar escogido fue un terreno en las afueras de la ciudad, en la actual avenida de Burjassot, 54, y el arquitecto Cayetano Borso di Carminati. Con este binomio se construyó la nueva industria con un diseño innovador y con elementos como la producción de fundición, al mismo tiempo que pensando en sus trabajadores dotaba la nueva fábrica de vestuarios con duchas y un comedor.





Llegados a la Guerra Civil Española, la factoría dejó de hacer maquinaria hidráulica, para centrarse en la fabricación de material bélico, como por ejemplo granadas de mortero. A raíz de los bombardeos, en la fábrica se construyó un refugio antiaéreo donde refugiarse sus trabajadores en el caso de un ataque aéreo o naval del ejército sublevado. Acabada la guerra mientras la fábrica retomaba su producción, el refugio con el paso del tiempo pasaba al olvido. Finalmente, del esplendor se pasó el declive y en 1991 se cerraba definitivamente. Abandonada, en 2014 sufrió un incendio que la malogró.
Afortunadamente a finales del año 2014 la Fundación Per Amor a l’Art, compró el edificio y lo rehabilitó para convertirlo en Bombas Gens Centre d’Art. Es durante los trabajos de recuperación del antiguo complejo de Bombas Gens, cuando se descubrió o afloró de nuevo el refugio subterráneo que se construyó en plena Guerra Civil.
Este es refugio de tipo fabril, de construcción solida con hormigón armado y dos entradas, una en el patio de la fábrica y la otra en una de sus naves, en el interior una pequeña sala rectangular de veintidós metros cuadrados y con una capacidad como máximo de unas cuarenta personas. Un habitáculo que entre este y la escalera, estaba protegido por una pared de hormigón de dos con treinta metros de ancho. En cuanto a la otra salida, a tocar la sala, se construyó en medio del pasillo una columna octogonal de un metro diez centímetros para parar la ola expansiva de una posible explosión.







De los diferentes elementos que hay dentro del refugio, hay que reseñar el conjunto de letreros con instrucciones que tenían que cumplir las personas refugiadas cómo, la prohibición de fumar, de escupir o de ensuciar el refugio.










En la recuperación del refugio también se han conservado restos del sistema eléctrico primitivo, así como los orificios de los respiraderos o sistema de ventilación.



Una buena recuperación la de este refugio, que se puede visitar con cita previa.

El refugio antiaéreo de Bombas Gens
Fundación Per Amor a l’Art
Bombas Gens Centre d’Art – 963 463 856
Horario de visitas consultar web Más información recepción@bombasgens.com

Texto y fotografías Josep Maria Contel

Refugio de la calle de Serranos, 25


Construido en 1937, por la Junta de Defensa Pasiva, en el popular barrio del Carmen, el refugio de la calle de Serranos, con una capacidad hasta cuatrocientas personas, dispone de dos entradas, la principal a través de unas escaleras en la calle de Serranos y una segunda con salida en rampa por la calle de Palomino.






El cuerpo del refugio de planta alargada de unos ciento cinco metros cuadrados, está cubierto por una placa de hormigón de un metro y medio de grosor. En el interior el espacio está distribuido en tres naves, donde diferentes pilares rectangulares soportan el techo. En cuanto a los bancos estos se distribuyen, unos alrededor de los pilares y otros adosados a las paredes. En cuanto a la ventilación, unos orificios al techo y a las paredes, comunican a unos conductos que enlazan en una chimenea que hay al exterior sobre la cubierta de hormigón. Durante la guerra también disponía de un baño.





Después de la guerra y hasta el año 1953, el refugio se convirtió en un almacén y tienda de plátanos. Un tiempo más tarde el Ayuntamiento lo cedió a la falla Santa Cruz, que lo convirtió en casal fallero. A raíz del deterioro del espacio y de los problemas en las goteras en 2000 el refugio acabó abandonado.



Finalmente, el Ayuntamiento de València después de dos años de trabajos primero de limpieza y consolidación de la estructura y segundo de rehabilitación, en los cuales se ha podido recuperar el aspecto original del espacio. Durante estos trabajos se recuperaron de sus paredes más de doscientos dibujos con figuras humanas, casas bombardeadas, aviones de combate e inscripciones de nombres y firmas. Hay que destacar que se ha mantenido en la calle de Serranos la palabra REFUGIO diseñada en Art déco, que tenían todos los refugios de la ciudad y que permitía a todas las personas que no sabían leer, que allá había un refugio.
El refugio es visitable con cita previa.

Refugio de la calle de Serranos, 25
Información y reservas: 96 208 13 90
(atención al público: martes a sábado, de 10-19 h. / Domingos y festivos, de 10-14 h).

Texto y fotografías Josep Maria Contel

Refugio antiaéreo del Grupo Escolar del Ayuntamiento de València

Durante la Guerra Civil Española 1936-1939, el territorio valenciano sufrió constantes ataques de la aviación franquista, sobre todo de la aviación Legionaria italiana establecida en Mallorca, que tenía como objetivo todo el litoral Mediterráneo entre la frontera francesa y la ciudad de Almería.
Uno de estos objetivos, el número 71, correspondía en la ciudad de València con su puerto y poblaciones del alrededor.

Salón de plenos del Ayuntamiento de València, donde se reunían las Cortes Españolas


La ciudad de València, a la cual, el 7 de noviembre de 1936, se había trasladado el gobierno de España, era una ciudad abierta en cuanto al conflicto, ahora bien, a ojos de la aviación italiana, siguiendo los postulados de Giulio Douhet, por el que hacía al uso de la aviación, todo el conjunto valenciano era un objetivo potencial. Con los bombardeos navales iniciados a comienzos del año 1937 y de los aéreos poco después, el mes de agosto de 1937, Galeano Ciano comunicaba, He dado la orden de bombardear València esta noche con los aviones de Palma. Hay que aprovechar el momento para atemorizar al enemigo, una cita publicada por los historiadores Rafael Aracil i Martí y Joan Villarroya i Font en su libro El País Valencià sote les bombes. (1936-1939).
Y mientras las bombas caían del cielo, las administraciones y ciudadanos procuraban hacer frente a la eventualidad en parte construyendo refugios antiaéreos. Han pasado un puñado de décadas desde el final del conflicto y afortunadamente, en los últimos años, el ayuntamiento de València, entidades y colectivos diversos han recuperado o valorado algunos de estos refugios de los cuales citaré cuatro, Ayuntamiento de València, calle de Serranos, Bombas Gens y calle Ripalda, en cuatro artículos.

Refugio antiaéreo del Grupo Escolar



El refugio se construyó durante el primer semestre del año 1938, bajo la dirección del arquitecto municipal, José Luis Testor, para proteger a unos setecientos niños de la escuela de huérfanos (antigua Casa de la Enseñanza) que había al lateral del edificio actual del ayuntamiento, pero con entrada por la calle del Arzobispo Mayoral número 1.





Estructurado con dos entradas simétricas, a través de sus escalas se accedía en el espacio que generaban cinco naves cubiertas con vueltas rebajadas de hormigón y entrelazadas entre sí por galerías más estrechas, con instalación eléctrica. Completaba el refugio un conjunto de bancos alrededor de cada columna y adosados a las paredes, los pertinentes váteres.





Acabada la guerra, el refugio quedo finalmente a disposición del gobierno municipal, el cual lo fue transformando y mutilando. Los años cincuenta a raíz de la construcción del actual aparcamiento del ayuntamiento sufrió alguna modificación. Más tarde en sesenta lo convirtieron como almacén de documentos, eliminando los bancos, levantando paredes y colocando puertas intermedias.
Con el paso de los años el refugio se convirtió tan solo en un almacén, repintado con pintura plástica y lleno de trastos. Finalmente, el nuevo consistorio del Ayuntamiento de València decidió de recuperarlo y hacer convirtiéndolo en una parta del legado patrimonial de la memoria histórica de la Guerra Civil de la ciudad de València.




Recuperado con mucha sensibilidad, el refugio en la actualidad se puede visitar pidiendo cita previa. Una visita que empieza por la calle del Arzobispo Mayoral número 1, a través un pasillo con diferente información de los bombardeos y de la construcción de los refugios, el visitante llega al patio interior donde una escalera lo conducirá a las entrañas y corazón del edificio, el refugio, es un viaje a un pasado no demasiado lejano que permitirá conocer de cerca, como vivieron aquellos niños los bombardeos indiscriminados de la aviación franquista.

Refugio antiaéreo del Grupo Escolar del Ayuntamiento de València
Información y reservas: 96 208 13 90
(atención al público: martes a sábado, de 10-19 h. / Domingos y festivos, de 10-14 h).

Textos i fotografías Josep Maria Contel