dissabte, 22 de setembre de 2012

El refugio antiaéreo del Mas Guinardó


En la reciente intervención urbanística realizada en el Mas Guinardó acabada e inaugurada el mes de marzo de 2011, se recuperó también el refugio antiaéreo número 312-3 " Flors de Maig, Rambla Volart, Villard”, un refugio subvencionado y terminado durante la guerra, según consta en un listado de la Junta de Defensa Pasiva de Barcelona de la época.
En otra lista de refugios a recuperar, del ayuntamiento franquista, de inicio de la década de los años cuarenta, el refugio sale referenciado como el de "Flor de Mayo – Antigua del Guinardó” con la siguiente descripción: Estado actual: Dos bocas revestidas. Longitud de mina 148 metros, revestida en 115 metros, por 1,50 metros de ancho i 1,95 metros de altura. Profundidad entre 4 y 10 metros. Capacidad 225 metros cuadrados.
Finalmente en otro documento de la Dirección General de Protección Civil –Jefatura Local de Barcelona, del 6 de diciembre de 1967, sale referenciado con el número 1202 "Calle Flors de Maig, Felio” y con una capacidad para 236 personas.
Pero al parecer según el anexo 1 del informe de la intervención arqueológica realizado por el estudio de Oriol Achón Casas de Arqueociència SC SL, todavía hay otra documentación del año 1969 cuando este refugio fue visitado y tipografiado por los servicios técnicos de Protección Civil y que debe ser el del plano que presentamos a color en este trabajo y que hemos extraído del mencionado anexo.
Siguiendo con este el último estudio, nos quedamos con dos informaciones que nos servirán para saber algo más de este refugio.
Plano de 1969
La primera: Con anterioridad a la presente intervención debió existir otro momento en el cual el refugio fue accesible. En el momento en que al construirse un edificio vecino se encontraron con parte de este refugio. Según la topografía de 1969 una parte del refugio estaba con tierras removidas pero pudieron documentar dos accesos que hoy parecen perdidos.
Plano de 1937
Con todos estos documentos lo que nos permite es saber cómo era el refugio que se construyo durante la guerra. Gracias a un plano levantado por el servicio topográfico del Ayuntamiento de Barcelona en el mes de agosto de 1937 –y que acompañamos a este trabajo– a pesar de no estar completo, ya que cuando lo hicieron aun quedaba por construir el tramo de las escaleras que unían la entrada superior con el tramo inferior, nos permite ver la distribución del refugio en aquellos momentos.
Cosa que invalida la parte inferior del plano del año 1969, que cuando se levantó y seguramente por las obras del edificio que se cita en el anexo 1 del último estudio, se reflejó en una forma muy poco ortodoxa.
El refugio 312-3 conocido ahora como el del Mas Guinardó, tenía tres entradas, la superior cerca de la plaza Salvador Riera y en el limite de la finca del Mas Guinardó y las dos inferiores una al lado de la otra en la calle de Flors de Maig. Dos galerías casi paralelas que convergían en la galería principal en la parte baja del refugio.
En cuanto a los servicios del refugio, este disponía como mínimo de una enfermería, una cisterna de agua, de un pozo de ventilación, construido al final de la galería principal y que tenía su salida en la calle antic del Guinardó, y electricidad de 125 voltios como luz principal y de 12 voltios para la luz de emergencia, producida por un conjunto de baterías.
La segunda información que antes hemos mencionábamos dice: La ausencia de algunos puntos eléctricos y de su cableado también puede ser el resultado de algunas expoliaciones realizadas al final de la Guerra Civil o bien en los diferentes momentos en que fue accesible.
Como ya citábamos en el libro "Gràcia Temps de Bombas. Temps de Refugis” la guerra en Barcelona termino el 26 de enero de 1939, pero los refugios abiertos en la vía pública no se cerraron hasta el mes de mayo de aquel año, cosa que facilito que gente desaprensiva entrara en diferentes refugios estropeándolos, arrancando los cables eléctricos y los dejaron llenos de basura, como latas o pequeñas hogueras.
Con la última intervención hecha por el Ayuntamiento de Barcelona se ha podido recuperar este refugio antiaéreo que dio un poco de esperanza a los vecinos de esta parte del Guinardó. Un refugio que El Pou Grup d’Estudis de la Vall d’Horta i la Muntanya Pelada, quiere mostrar periódicamente el resto de la ciudad.

 Fotos y texto Josep Maria Contel

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