La Torre del doctor Andréu
El edificio en cuestión no era otro, que el palacete que construyó el arquitecto Enric Sagnier y Villavecchia en la avenida del Tibidabo, entre los años 1915 y 1918, por encargo de Salvador Andréu y Grado, el conocido Doctor Andréu “El pastilletes” un farmacéutico que inventó unas pastillas para la tos, que marcaron toda una época.
Una torre unifamiliar, de estética novecentista y de parecido a los "Hoteles" franceses; de planta baja, piso principal y buhardillas, rodeada de un jardín. Con la fachada principal, estructurada sobre un eje de simetría, a partir de dos cuerpos prominentes sobre uno de central, que acoge la puerta principal en planta baja y un gran balcón en la planta piso, rematada con un imponente frontón esculpido.
Finalmente el edificio, que tiene una protección de nivel C: Bien de interés urbanístico, se corona con un piso ático o buhardillas con cubierta de pizarras y ventanas en mansardas.
Cuando el 1928 Salvador Andréu y Grado murió, la mansión fue a parar a su heredero Joan Antoni Andréu.

El palacete se convierte en consulado
Con el estallido de la Guerra Civil el mes de julio de 1936, el palacete de la familia Andréu fue confiscado por las autoridades republicanas. Convirtiéndose más tarde en la sede del consulado de la Unión Soviética en Barcelona, que hasta aquellos momentos había ocupado un espacio en el hotel Majestic del paseo de Gracia.
Una legación diplomática que fue encabezada por Vladímir Antónov-Ovséienko -como cónsul- héroe de la Revolución de Octubre de 1917, cuando dirigió el asalto del Palacio de Invierno en San Petersburgo y detuvo los diferentes ministros zaristas que allí había reunidos.
Por el que hace del día a día del consulado, Vladímir Antónov-Ovséienko envió informes secretos al Kremlin y organizó la llegada al puerto de Barcelona de diferentes barcos con ayuda de la URSS para el gobierno de la república como la llegada del Zirianin, con leche condensada para los niños y carne en conserva el octubre de 1936 o más tarde también con diferentes cargamentos de armas, entre otros envíos.
El sábado 12 de diciembre de 1936 en la sede del consulado se celebró una recepción presidida por Vladímir Antónov-Ovséienko y Lluís Companys en honor de una delegación de obreros que viajó a Moscú con motivo del VIII Congreso de la URSS.
Con el traslado del gobierno de la república en Barcelona el consulado de la URSS se convirtió en embajada.
El refugio
Ante los bombardeos que sufrió Barcelona a partir del 13 de febrero de 1937 y como en otros lugares de la ciudad, en este edificio se construyó un refugio antiaéreo o búnker por sus características.
Construido en los subterráneos del palacete, con paredes de hormigón de unos 40 centímetros de grueso y de poco más de 50 metros cuadrados de superficie, esta instalación dispone de dos puertas de hierro fundido que se abren o cierran desde el interior. La principal des del centro del edificio y la secundaría, como salida de emergencia conecta con el exterior a tocar la entrada de vehículos de la mansión.
Para acceder en el interior del refugio se tienen que superar tres escalones y cruzar la puerta blindada, delante se abre un campo de visión en primer término amplio y al final con un estrecho pasillo que se pierde en el infinito.
El primer espacio que encontramos es rectangular no demasiado grande con una puerta en el centro, a la derecha hay una pequeña habitación con una puerta y diferentes aperturas para su ventilación.