divendres, 24 de juny de 2016

Ante los bombardeos, ¡Protege los cristales!


Foto Josep Barrillón i Paradell
Hace un par de años, entre las diferentes, fotografías, contactos y negativos que salieron a la luz, hechas por el ilustre graciense Josep Barrillón Paradell, de estos, había unos cuántos de la pasada Guerra Civil en Gracia. Algunas de las cuáles eran de diferentes gracienses protegiendo los cristales de escaparates y ventanas, siguiendo las instrucciones recibidas de las autoridades.

Foto Josep Barrillón i Paradell

Foto Josep Barrillón i Paradell

Foto Josep Barrillón i Paradell

Foto Josep Barrillón Paradell
Unas imágenes desconocidas de Gracia, que ahora nos aportan una valiosa información, tanto por el barrio, como por lo que hace referencia al conflicto en general, y que ahora sirven como excusa para dar una breve explicación de cómo se protegieron los cristales ante los bombardeos.

En previsión de los bombardeos que Barcelona pudiera padecer, el mes de noviembre de 1936, se pintaron de azul todas las farolas de la ciudad, organizando también un primer simulacro de bombardeo nocturno. Mientras los ciudadanos empezaban a colocar tiras de papel engomado a los cristales de escaparates, puertas y ventanas, tal como se hacía eco La Vanguardia el 5 de diciembre de 1936, haciendo referencia a un decreto promulgado el día 4 por el consejero delegado del ayuntamiento Manuel Muñoz:
Con el fin de evitar o disminuir los desprendimientos de cristales rotos por efecto de explosiones, en caso de posibles bombardeos, y que pudieran ocasionar perjuicios, es conveniente asegurar los cristales con armaduras de tiras de papel, de acuerdo con las instrucciones siguientes:
Las armaduras serán tiras de papel resistente engomado, pegadas al cristal por ambas caras, en forma coincidente la de una cara con las de la otra, el ancho de las tiras será de 3 a 5 centímetros, según el tamaño de los cristales, y la separación entre una y otra tira, como máximo 30 centímetros.
La disposición indicada de las tiras será formando cuadrícula o en forma de aspa, según las diagonales del cristal y fijando sus extremos a los marcos.
El cumplimiento de estas disposiciones es obligatorio para toda clase de cristales de establecimientos públicos y de las casas particulares, para evitar que los que den a la calle puedan proyectar fragmentos de cristal a la vía pública.
A pesar de toda esta protección, las bombas cayeron y destrozaron edificios, rompieron casas y desmenuzaron los cristales segando además la vida de muchas personas ajenas a la guerra.

Texto Josep Maria Contel

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