dimarts, 28 de juny del 2011

La obertura del refugio antiaéreo de la plaza Revolución

    
En el verano del año 1994, las obras de construcción del parking de la plaza Revolución sacudieron el barrio de Gracia, no porque la plaza temblara sino por qué de sus entrañas apareció un refugio construido durante la Guerra Civil Española.
Qué en la plaza Revolución hubiera un refugio no era nuevo, bien todos los vecinos antiguos del lugar conocían su existencia, lo que era nuevo era su salida a la luz, después de estar más de sesenta y cinco años enmudecido, sobre el terreno por el primer ayuntamiento franquista de Barcelona.
Así pues cuando los obreros empezaron a hacer las sondeos para encontrarlo, la gente las iba siguiendo discretamente, hasta el día que a través de un de pozo se enlaza la antigua galería con la plaza. Aquella misma noche un grupo de estas personas al estilo Indiana Jones se adentraba en el centro de la tierra de la plaza y como exploradores ochocentistas resiguieron sus galerías, apropiándose de todo aquello que pensaron que tenía un valor al menos simbólico.
El resto de mortales tuvimos que esperar unos días para entrar de una manera más civilizada, cuando la constructora habilitó otro pozo con unas escaleras de madera que enlazaban en las primigenias de una de las entradas al refugio.
El distrito de Gracia de acuerdo con la constructora decidieron organizar una visita al refugio la mañana del 25 de julio, aquel día en medio de las obras se reunieron muchas personas ansiosas de volver a recorrer aquellos pasillos o de conocer aquella realidad que habían escuchado a sus hogares, muchas veces con la boca pequeña.
Estas fotografías que acompañan este escrito fueron hechas aquella mañana del mes de julio de 1994. Como miembro del Taller de Historia de Gracia, me facilitaron la entrada y lo que es más importante, que pudiéramos moveremos como quisiéramos lejos de lo que fueron aquellas encorsetadas visitas de aquel día.
   
 1
 2
 3
 4
 5
6
Como la escalera no la habían construido sólo por aquel día, sino que tenía que servir para el funcionamiento de las obras, con la excusa de hacer más fotos y de de poder identificarlas, mis visitas al refugio se repitieron, del mismo modo como las que se organizaban casi todas las noches como excursiones clandestinas para visitar el refugio.
Las obras siguieron, la plaza se vació y el refugio desapareció casi todo, menos una pequeña parte que todavía hoy puede visitarse en la cuarta planta del parking, fruto de una petición que hizo el Taller de Historia de Gracia al ayuntamiento, de que se pudiera hacer visible aquella pequeña parte que quedaba detrás de la pantalla del aparcamiento, cuando se terminaron las obras, como así pasó y hoy se puede visitar.
Ahora bien la entrada al refugio de la plaza Revolución, no quedó sólo con las fotos, fue el inicio de una investigación, que aun hoy está abierta a nuevas informaciones, si tenéis alguna me gustaría mucho que la hicierais llegar, tanto documental, como vivencial.
  
 7
 8
9
 10
 11
 12
13 - Fotos y texto Josep Maria Contel

dijous, 2 de juny del 2011

La batería antiaérea de Sant Pere Màrtir

   
La colina de Sant Pere Màrtir, punto de encuentro de los municipios de Barcelona, Esplugues y Sant Just Desvern, ha sido siempre un magnífico mirador sobre el llano de Barcelona y del Baix Llobregat. Precisamente ha sido esta visión tan privilegiada la que lo configuró durante años como un lugar estratégico militar.
Durante la Guerra Civil, cerca de la cumbre se instaló una unidad de reflectores que tenía como objetivo descubrir la aviación enemiga durante las noches de bombardeo. También en este lugar, en la vertiente de Esplugues y a tocar la cumbre, se construyeron, probablemente a finales de 1937 o a comienzo de 1938, tres bases de hormigón por acoger tres cañones antiaéreos, a pesar de que esta construcción ha perdurado hasta nuestros días, una de las pregunta más frecuentes es, si estas bases llegaron a acoger los cañones.
    
      
        
     
Difícil respuesta. Según los papeles encontrados y los informes republicanos vistos no hay ninguno que hable de una batería antiaérea en la cumbre de Sant Pere Màrtir. En cambio, en el recuerdo de algunos vecinos, todavía está vivo el resonar de los cañones.
Una de las primeras citas sobre la existencia de cañones en la cumbre de Sant Pere Màrtir, la encontramos en un informe del Estado Mayor del Cuartel General del Generalísimo, de diciembre de 1936, el cual, basado en informaciones de la “quinta columna”, dice que hay cuatro cañones en la montaña de Sant Pere Màrtir. A pesar de esta afirmación, la información se poco fiable.
Meses después y según un informe de los bomberos de Barcelona, sobre un fuego forestal, del 23 de mayo de 1937, en Sant Pere Màrtir, se refieren al lugar como un espacio de la Brigada de Reflectores y no de artillería, mientras que en otro de franquista de julio de 1937, no hay ninguna referencia de cañones en este lugar.
Ahora bien, según un artículo publicado en la revista “El Pont d’Espluges” número 149, de septiembre de 2006:
En octubre de 1936 se instaló una primera batería, formada por cuatro cañones de 75 mm Schneider, a cargo de un centenar de artilleros, la mayoría provenientes del País Vasco. Esta batería se retiró a finales de 1936.
Unos meses más adelante -se calcula que entre enero y febrero de 1937- se construyeron unas bases de hormigón que tenían que servir para la instalación de baterías antiaéreas.
En cuanto al primer párrafo, la caída del País Vasco se produjo el mes de junio de 1937 y no en 1936, momento a partir del cual un grupo de soldados vascos siguieron la guerra en Cataluña, donde algunos de éstos fueron destinados a la montaña de Sant Pere Màrtir, en una unidad de artillería. De este hecho deja testimonio, en la revista "Pòrtula", José María Aguirre, a uno de estos jóvenes, que explica cómo eran estos cañones: “Nos dieron unos con más historia que Matusalem y nos destinaron a la colina de Sant Pere Màrtir ... Nuestros cañones eran supuestamente antiaéreos, aunque no hacían nada de puntería [...] Allí pasamos unos cuantos meses y después nos enviaron a Sant Feliu de Guíxols [...] Aquí nuestros cañones se transformaron y dejaron de ser antiaéreos para convertirse de Costa”.
En cuanto a la construcción de las tres bases de hormigón y siguiendo la cronología apuntada por “El Pont d’Espluges” y como mencionaba anteriormente podrían ser de finales de 1937 o inicios de 1938.
    
      
       
      
En otro informe franquista del 11 de junio de 1938, se ubican cañones en la falda de la montaña de Sant Pere Màrtir y en la cumbre de Sant Pere Màrtir. Estos datos coinciden con el despliegue de la Agrupación de Maniobra número 5 por diferentes puntos de Barcelona, poco antes de su reestructuración para la batalla del Ebro. Según Josep Anguera, vecino de toda la vida del barrio de Finestrelles, de este hecho comenta: “... un día subieron tres camiones con tres cañones antiaéreos, pero al cabo de unos días se fueron sin haberlos instalado...”
A la pregunta de sí hubieron cañones en la cumbre de Sant Pere Màrtir, Josep Anguera es tajante en su respuesta, “... allí no hubo nunca cañones instalados...”.
Siguiendo en esta línea tanto en el libro “Defensa Antiaérea Republicana, 1936-1939: Artillería y Refugios: Algo De Valor” de Antonio Vera, como en el último informe sobre la artillería antiaérea en Barcelona antes de la entrada de los franquistas en la ciudad, del comandante general de Artillería, Carlos Botet, no constan cañones en Sant Pere Màrtir.
Con respecto a la resonancia de los tiros de cañón que recuerdan algunos vecinos de los pueblos próximos, también podían ser de los meses en que la montaña estuvo protegida por los soldados vascos, que en prácticas o en alguna acción de guerra éstos abrieran fuego de cañón.
  
      
Después de muchos años de olvido institucional, estas tres bases de hormigón de la batería antiaérea de Sant Pere Màrtir, -aunque una de estas bases está prácticamente destruida-, fuereon recuperadas y convenientemente señalizadas. El domingo 28 de septiembre de 2008, se inauguró este espacio histórico, que está integrado dentro de la red de “Espais de Memòria” que está creando en Cataluña la Dirección General de la Memoria Democrática.
     
     
     
    
     
Fotos y texto Josep Maria Contel

divendres, 1 d’abril del 2011

Batería antiaérea del turó de la Rovira


Con la inauguración de los restos de la batería antiaérea del turó de la Rovira, Barcelona, hecha por el Ayuntamiento de Barcelona, para dar valor a este espació, se recupera una parte muy importante de su arqueología militar y de la Guerra Civil Española.
Durante el mes de mayo de 1937, la Comandancia General de Ingenieros del Ejército del Este, siguiendo instrucciones de su Cuartel General, elaboro un proyecto para la instalación de una batería antiaérea en el turó de la Rovira.
El proyecto inicial entre otros aspectos había previsto la construcción de tres plataformas para instalar tres cañones antiaéreos y unos 100 metros de camino de carretero hasta la cima para poder subir las piezas, los materiales, les municiones, etc.
Construidas estas plataformas, a finales del mes de octubre de 1937, la Comandancia General de Ingenieros, valoro un nuevo proyecto para una batería antiaérea de 4 cañones Vickers de 105 mm. Este nuevo planteamiento olvidaba les plataformas ya construidas y planificaba cuatro de nuevas de más diámetro y más resistentes para soportar el peso de los nuevos cañones asignados.
Mientras Barcelona continuaba siendo bombardeada y los Barceloneses de los diferentes barrios construían los refugios antiaéreos, la construcción de la batería seguía adelante hasta que el 3 de marzo de 1938, se hicieron las primeras pruebas con fuego real, para entrar inmediatamente en servicio. Esta posición artillera estuvo en pleno rendimiento hasta el 25 de enero de 1939 cuando por orden de la superioridad se inutilizaron dos de sus cuatro cañones, a la mañana siguiente, del 26 de enero y ante la inminente entrada del ejército franquista en Barcelona, como se abandonaron los dos cañones que aun estaban operativos, las autoridades republicanas se vieron obligadas a destruirlos con explosivos.
Entrados en la posguerra como las nuevas autoridades militares no estaban interesadas por conservar está posición antiaérea, los cañones fueron retirados como chatarra y este lugar quedo abandonado.
Un tiempo después en pleno aluvión migratorio y ante la falta de viviendas, los recién llegados aprovecharon todos los rincones que ofrecía la montaña, entre ellos las instalaciones militares, para construir viviendas de autoconstrucción y así toda la cima de la montaña se lleno de barracas, hasta el año 1984, cuando se les facilitaron pisos a las diferentes familias que vivían en el barrio de “Los Cañones”.
Con la marcha de los vecinos de la cima de la montaña, quedó abandonada y llena de cascotes provenientes del derribo de las diferentes barracas. Con el paso de los años este espacio se fue degradando, crecieron las malas hierbas, la gente dejo toda clase de basuras, incluso unas cuantas motos, bien chasis de motos, que los miembros de la Asociación de Vecinos de Can Baró bajaron a la plaza de la Font Castellana.
Hasta que surgió la noticia, que la Asociación de Vecinos de Can Baró, conjuntamente con la Fundación Escolta Josep Carol, habían puesto en marcha un proyecto para la recuperación del espació de los antiguos antiaéreos. Una empresa que rápidamente contó con la colaboración del Distrito de Horta - Guinardó,  el Agrupament Escolta Can Baró, el Agrupament Escolta Ferran Tallada, la empresa arqueológica Atics S. L., el Taller d’Història de Gràcia, el Museo d’Història de la Ciutat, la Agencia de Promoción del Carmel, la Generalitat de Catalunya y la Caja de Ahorros del Mediterráneo.
En el mes de agosto de aquel mismo año, llegaron a la escuela Pirineus un grupo importante de jóvenes de diecisiete países, que comenzaron a hacer trabajos de limpieza y de recuperación del espacio. Esta operación se volvió a repetir los años 2007 y 2008 con diferentes campos de trabajo cada año.
Finalmente, el Distrito de Horta – Guinardó, la Agencia de Promoción del Carmel y entornos y el Museo de Historia de Barcelona, pusieron en marcha el proyecto de recuperación integral de este espació, que se ha abierto hoy 27 de marzo de 2011. Una primera fase en la que se ha recuperado i limpiado las plataformas de los cañones, los espacios de almacenar los proyectiles, el lugar de mando, los departamentos de tropa, etc., también en la limpieza de la zona, al retirar-se los cascotes que había en el lugar, quedo al descubierto en una de las laderas los restos de dos de los edificios destinados a la tropa y en la otra ladera han quedado también a la vista diferentes terrazas que en su día fueron los interiores de diferentes casas que poblaron esta zona.
Esta intervención por su planteamiento, convierte la zona en un yacimiento arqueológico muy interesante, tan visual como corpóreo a pesar de que no se trata de un yacimiento romano o ibero, es un punto o una parte de nuestra historia más reciente como es la de la Guerra Civil Española y que servirá para valorar y dar a conocer a las nuevas generaciones este espació y las razones que lo motivaron.













Fotos y texto Josep Maria Contel

dilluns, 28 de febrer del 2011

Angoixa se proyecta en Fantasporto


El pasado 27 de febrero por la noche se proyecto en el Festival de cine de Porto “Fantasporto 2011” el falso documental “Angoixa” realizado por Josep Maria Contel i can la participación de los compañeros de la Agrupación FARE www.agrupacionfare.es